Día 5. Diario de viaje. Islas Cíes y Vigo

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Era temprano y ya sonaban los nudillos de mi madre sobre la puerta del habitación, merecía la pena madrugar. Nos enfundamos las ropas más cómodas que teníamos, compramos comida para pasar el día y cogimos el coche para llegar hasta el puerto de Vigo. Una vez en el puerto compramos los billetes del barco (naviera Mar de Ons) que nos llevaría a las islas Cíes. La primera gran sorpresa fue que no estábamos solos, existen cuatro navieras que trasladan pasajeros cada hora o media hora a las islas. Embarcados ya dejamos a nuestras espaldas Vigo, sin darle tiempo apenas a presentarse y con prisa por llegar a nuestro destino.

El barco hunde sus anclas sobre la arena y ya podemos respirar aire puro, estamos ante una tierra prácticamente virgen donde apenas se ha posado la mano del hombre, esto es sin duda un paraíso:

Nos alejamos caminando del pequeño embarcadero embobados con estas playas que no caben en mi cámara ni por extensión ni por belleza para adentrarnos en un pequeño bosque que nos llevará hacia una playa más tranquila. Llegados a este punto todos nos preguntamos si el encanto de estas islas ha sido creado por un monstruo del marketing o realmente pueden merecer ser llamadas así. El simple hecho de la mágica e inaudita mezcla de una playa de arena blanca, agua cristalina y azul como el cielo con la sombra y el recogimiento de un bosque frondoso, el silencio y el sonido de las olas y la atmósfera imposible de describir con palabras nos dice mucho de la belleza de este lugar. Una vez no me queda otra cosa que recomendar, que vengáis a verlo con vuestros propios ojos, ni una foto, ni unas palabras por muy bien usadas que quieran estar pueden transportar a lo que se siente en un lugar como este.

Tras unas horas del relax y la tranquilidad más absoluta en este paraíso teníamos que recoger el barco que nos devolvería a la insulsa realidad. Abandonar una de las islas más bonitas del mundo para tomar una cenita típica gallega junto a la Plaza la Piedra de Vigo. En nuestro paso por esta ciudad tuvimos la suerte de encontrarnos con la actuación de un clown, fue divertido y nos hizo entretenernos tanto que no dejamos ni un huequecito para explorar más de Vigo.

“La diferencia entre el payaso y el actor es que el actor sabe como va a acabar algo antes de que ni siquiera haya comenzado. El payaso se sienta solo frente al público y lo espera todo de él, improvisa y nunca es capaz de saber como acabará lo que acaba de comenzar.”

Finalmente cenamos en una terrazita junto a la plaza un rico pulpo gallego, queso de tetilla con mejillones, quesadillas de pollo y vuelta al hotel.

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  1. El FestiClown! uno de los mejores festivales de España, teniais que haber aprovechado para ve mas espectaculos! jejejej

    Por cierto, a ese clown creo que lo conozco, era argentino verdad? se llama chacovachi si no recuerdo mal, un genio xD

    • Siiiii es él! pero que memoria!xD he estado intentando acordarme 3 horas y no lo he conseguido… jiji fue bastante divertido… está como una regadera!:P me hubiese gustado ver más pero no estabamos hospedados alli y estaba algo lejos!jiji

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