Mi vida en móviles…

Estándar

Hoy me aburría porque aún no estoy lo suficientemente estresada como para ponerme a hacer cosas y hay tormenta en la calle así que me he puesto a recopilar todos los teléfonos móviles que he tenido a lo largo de mi historia para hacer un repaso a determinados aspectos de mi vida que se han visto modificados…;)

Para empezar debo decir que no soy la típica persona que adora estar conectada y localizable las 24 horas del día pero si que soy amante de lo último, de las novedades y de la tecnología…:P

La telefonía móvil llegó a mi casa en forma de dos Samsung SGH r210 uno de los números era para mi hermana, un móvil de contrato para una adolescente que empezaba a salir por ahí y otro para la casa para que saliera más barato en las llamadas a2. En esos primeros momentos tampoco es que me entusiasmara el hecho de tener un móvil así que a pesar del entusiasmo por tener un nuevo elemento tecnológico en mi casa no lo utilizaba demasiado. No fue hasta que algunos empezaron a tener móvil y a empezar a mandarnos los típicos SMS navideños y cumpleañeros cuando me apoderé del número y del terminal…

Pero Samsung SGH r210 me parecía un móvil poco cool, estaba bien el rollo de la pantallita azul y los leds de diferentes colores para notificar de mensajes y llamadas, pero ya habían aparecido los móviles con pantallas y los envidiados a color así que pedí el típico Siemens a60 que se puso bastante de moda por aquella época y casi toda la gente de mi edad tenía uno de estos pequeños huevecillos que permitían mandar mensajes a una velocidad vertiginosa (con alar politonos gamiento de pulgares incluído, jejej) y permitía también volverse locos en los míticos Mensamanía, que ninguno acaba y empezaba igual. Tuvo una buena época adolescente, pero pronto se quedó corto, a la Navidad siguiente todos los móviles tenían cámara y yo adoraba hacer fotos pero el móvil no lo permitía.

Por lo tanto, berreé hasta que los reyes se decidieron a dejarme debajo del árbol un flamante Nokia 3220, la más cani de todas mis elecciones…Que se puede decir de un móvil de colores fosforitos que además incluía la opción de iluminarse cual discoteca a todo su alrededor cuando te llamaban y cuando recibías SMS, con diferentes tipos de vibración y con una carcasa trasera personalizable… En mi caso y aunque me avergüence reconocerlo personalicé la carcasa cual carpeta Superpopera, fotos diminutas de Orlando Bloom, Tom Welling y demás buenorros del panorama de la época…

El espíritu pseudo cani que vivía pululando a mi alrededor por aquellos tiempos se esfumó y con el la atracción por este bonito y resistente Nokia…

No quedaba otra que cambiar de móvil, había cambiado de estilo que peligrosamente se había acercado a lo que más odiaba, ahora quería ser más yo así que busqué un móvil más discreto en aspecto y más potente, de los mejores que para mi gusto había en la época. Un Samsung SGH ZV10, un móvil con una cámara bastante decente, música mp3, nada más y nada menos que videollamadas y demás características jugosas…:D Era mi móvil favorito de todos los que había tenido y junto con la llegada de este móvil llegaron cambios importantes y de los que más feliz me siento de haber sufrido en la vida. Por supuesto, el móvil no era más que un espectador de ellos y no un causante pero lo guardaba con cariño, no tenía intención de cambiarlo en siglos… Pero entonces… LA TRAGEDIA, una Semana Santa de Hellín, en pleno Sábado de Gloria, en plena locura tamborilera, entre saltos, risas y empujones desapareció entre la multitud… Debió resbalarse de mi bolsillo mientras andaba, cuando me di cuenta y volví a buscarlo no estaba y el simpático ser que lo encontró no tardó ni 10 minutos en tirar la tarjeta y quedárselo. Un gran drama se desató, ese móvil estaba lleno de mensajes inolvidables, de fotos irrepetibles y de vídeos de lo más gracioso, era imposible reparar el dolor que me causó su pérdida… jajajaja

Pero mi vida social no podía esperar, no podía andarme con remilgos porque un día sin móvil suponía la agonía en aquella época y ahí fue donde apareció el más que olvidable Sharp Gx29, fue una medida cautelar, no había más remedio que estar comunicada así que resistí hasta la navidad siguiente con este movil horribilis al que lo único que puedo destacarle es que al menos me mantuvo comunicada y me hizo recordar que el castigo por los despistes es muy duro. Desde entonces no hago más que encomendarme a la fórmula dinero, móvil y llaves (ahora podríamos añadir cámara) tocando respectivamente los bolsillos en los que deberían encontrarse para comprobar que están ahí cada aproximadamente 30 segundos.

Y que mejor para superar el trauma que pedirle a los apreciados Reyes Magos un Nokia N70, necesitaba un móvil fiable y medio decente porque el trauma del Sharp aún retumbaba en mis oídos. Fue uno de los móviles que más me duró y que ha vivido conmigo varios días seguidos de conversaciones de 6 y 7 horas, de avalanchas de SMS, de fotos, de golpes y todo lo que puede pasarle a un móvil incluyendo sumergida en el agua…(Si alguna vez se os cae el móvil y se sumerge en el agua lo mejor es sacarlo corriendo /of course/ y secarlo separadamente /batería y cuerpo/ con un secador durante bastante rato…;))

Pero llegó la era táctil, todo era táctil hasta los tontos eran táctiles solo había que tocar en el punto exacto paa hacerles aparecer así que empecé a interesarme un poco en estos mundos, vi muchas personas que se me adelantaban en la tendencia táctil pero con terminales que terminaban siendo una bazofia.

Así que decidí esperar y resistir hasta que empezó a sonar la marca HTC en mi casa, más concretamente sonaba por parte de mi innovador tío Juan Carlos. Apareció primero con HTC bastante chulo del que no recuerdo el nombre y luego vino con su flamante HTC Magic. Y en esos momentos lo único que yo pude pensar fue en tener una igual. Un nuevo y maravilloso sistema llamado Android, internet en el móvil, más memoria de la que yo nunca tuve en un teléfono. Este móvil si que “me cambió” por lo que propiamente aporta, me aportó más conectividad con el mundo (en ocasiones hasta tal punto que lo esclafaría) y sobre todo me abrió las puertas a la tendencia de verdad cuando yo lo único en tendencia que había tenido había sido un iPod Nano de primera generación cuando nadie sabía ni lo que eran…

El único problema es que el mundo smartphone despertó el monstruo que llevaba dormido en mi interior desde hace mucho tiempo, ahora todo eran actualizaciones, estar a la última y el cambio rápido. Peor aún, el tema de los amagos a Vodafone parecía ponerlo demasiado fácil y estar a la última iba a ser sencillo. Bueno, no importa sigo contenta con este móvil de momento aunque quién sabe si los Reyes Magos tendrán a bien traerme este año un pequeño caprichito, solo por cambiar de color, solo porque me apetece probarlo todo…

Solo falta para la colección un iPhone 4, que será el siguiente…

iPhone, el octavo


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