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Porque la vida cuente

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Hace mucho tiempo que he dejado de lado escribir, fotografiar y muchas cosas. La verdad es que todo eso implica un nivel de melancolía y necesidad de cambio que no siento en los últimos tiempos. Haciendo un repaso a lo que ha sido mi paso por blogs y páginas de fotografía sólo yo puedo ver lo que había detrás de ciertas palabras o gestos y me doy cuenta de lo afortunada que soy al ver las cosas desde otra perspectiva ahora.

Aún así, en las últimas semanas he estado valorando el retomar un poco todo e intentar poder escribir pero con otro carácter más positivo, el carácter que tengo desde hace un par de años cuando decidí que la vida debe pasar para mí sin esperar a que los demás lo acepten o no.

Mi consejo es que tenemos que explotar todo lo que hay en nosotros en la medida que lo que explotamos no nos explote en la cara. Durante un tiempo todo lo que podría haber explotado se hubiese ido por un desagüe de cosas que sobran y de las que hay que deshacerse, pero  como digo en las últimos meses la limpieza ha sido total. Si haces que la vida cuente, nada más importa. Solo tienes que sentir que el momento que estás viviendo es el que exactamente te gusta vivir, sin dejar de lado obligaciones ni problemas, ni trabas. Suerte a todos los que os encontráis un poco perdidos, supongo que es una fase que todos tenemos que pasar y probablemente no solo una vez en la vida.

Como siempre digo, soy la persona más dejada que te puede encontrar, así que es probable que no cumpla mis promesas de pasar por aquí a menudo.

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Día 8

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Hace demasiado que no pasaba por aquí, pero entre Flickr, salidas y estudios estoy bastante absorbida…:P Como se puede ver en el enlace a mi galería hace unos días que empecé el 365 Project! Hoy dejo por aquí una de las fotos de las que más se puede sacar…:P

“Herirse, desvanecerse, rehuir la felicidad, hundirse, asfixiarse…
A veces nos empeñamos en hacernos daño, nos empeñamos en ser ciegos a lo que nos hace felices y a ponernos una venda para justificar nuestra tortura.
Esta ceguera consentida, esta tortura autodirigida nos hace fuertes al final, pues solo nosotros somos capaces de hacernos ver lo peor de nuestros miedos y la manera de evitarlos. Me gustaría ser como el resto de los mortales y ceñirme a lo que veo, sin dejarme llevar por todo lo que siento y pienso, pero no puedo.

Necesito ver todas las dimensiones de mi realidad para valorar la situación real.Es un proceso de cura, de limpieza…”

Ser capaz.

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“Ser capaz de andar el camino que nadie marcó y que se hizo con los propios pasos antes de pensar que llegarían lejos. Seguir caminando y ser capaz de reír ante los errores pasados, mostrando que se puede contestar con una disculpa y avanzar. Ser capaz de callar y parar para sonreír a lo visto y lo que está por ver. Según el propio guión de la historia, ser capaz de imaginar hacia donde queremos que se dirijan los hilos, ser capaz de llorar sin pena al ver lo que está por venir y lo que dejamos atrás. Ser capaz de investigar cada partícula, cada átomo, cada migaja, cada instante para conseguir lo mejor de nosotros mismos. Ser capaz de decidir si estamos siendo lo que soñamos o lo que quisieron soñar otros por nosotros para entonces ser capaz de molestar con nuestras decisiones y cambios de rumbo. Ser capaz de susurrar a un amigo, nuestros ocultos planes para encontrar en esos ojos el apoyo y la confianza a nuestras locuras. Después de todo ser capaz de bailar toda la noche para olvidar la presión de sentirse abocado a decidir a cada instante. Ser capaz de saltar al vacío sin pensar si hay agua en el fondo, para al final de la caída ser capaz de abrazar a quien parecía que nunca abrazarías. Ser capaz de ver más allá de lo que nos quieren vender en las rebajas de la vida. Ser capaz de arañar los muros, las paredes las alambradas, las montañas, los obstáculos más pesados para ser capaz de sentir lo que realmente tenemos dentro. Ser capaz de acariciar aquello que encontremos más al fondo sabiendo que es lo único real que podremos encontrar en nosotros mismos. Ser capaz de descubrir lo equivocados que estábamos al pensar que seríamos libres cuando quisimos correr lejos de lo que nos hacía daño. Ser capaz de describir con palabras lo que nos ha hecho sentir la verdadera libertad que anida ahora en nuestro interior. Ser capaz de volar ahora que no nos atan de pies y manos porque somos dueños de nosotros mismos. Ser capaz de besar a aquellos que de verdad nos hicieron ser capaces de amar. Ser capaz de vivir en definitiva la vida que vamos generando con cada estímulo – respuesta, con cada llanto, con cada carcajada, con cada suspiro y con cada mirada. SER CAPAZ.”

Los cambios

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“Los cambios, la vida, es como si todo quisiera de repente dar vueltas a mi alrededor, es como si de repente todo quisiera ser diferente. A través de mis ojos empiezo a ser demasiado consciente del cambio, de la madurez de los que me rodean y de la mía propia. He querido ser una niña hasta este momento, pero me doy cuenta de que así no sería capaz de afrontarlo todo, no habría más que miedo alrededor. Pero la niña tampoco puede irse, creo que estará ahí siempre y saldrá más a menudo de lo que ahora puedo imaginarme. Todo es diferente a mis ojos, pasan demasiadas cosas alrededor. Es como si los sueños se precipitasen hacia delante, cuando aún no se han formado del todo y se explotaran incluso antes de pensar en cumplirse. Espero que la madurez no sea esto, espero que crecer no sea verlo todo con estos ojos, si es así aún no estoy preparada.”

Sueños frágiles II (Sueños frágiles en Flickr)